El tesoro de la peña del Águila: entierro apache entre Rosales y Chihuahua

En las cercanías del antiguo camino que conecta Rosales con la ciudad de Chihuahua, entre cerros dispersos y planicies áridas, se encuentra un promontorio rocoso conocido por los habitantes de la región como la Peña del Águila. Se trata de una formación elevada que sobresale en el horizonte del desierto chihuahuense y que, según las narraciones antiguas, fue el sitio de un entierro ritual apache que incluía objetos de valor obtenidos en incursiones a misiones y presidios españoles en el siglo XVIII.

Los registros orales recuperados en comunidades rarámuri cercanas coinciden con la versión de que un grupo de guerreros apaches, tras una ofensiva contra una caravana española que transportaba plata fundida y ornamentos religiosos, decidió ocultar el botín en la base de la peña, cerca de un manantial natural que actualmente ya no existe, conocido como “Ojo del Toro”.

La tradición señala que el oro y la plata fueron enterrados junto con lanzas ceremoniales y huesos de ancestros, como forma de protección espiritual. El acceso a la zona fue cubierto con rocas grandes y marcado con símbolos en piedra que representaban un águila en vuelo y la luna llena.

Durante la Revolución Mexicana, algunos jinetes de la División del Norte exploraron el sitio guiados por relatos de pastores de la zona, pero el acceso se encontraba parcialmente colapsado. A partir de los años 80, con la expansión de caminos rurales y el uso de drones, varios buscadores de tesoros han intentado ubicar el entierro exacto, sin éxito confirmado.