El Escondite del Coronel, en El Cerro Coronel

Durante los años más intensos de la Revolución Mexicana, el cerro Coronel, que domina la silueta de la ciudad de Chihuahua, no sólo sirvió como punto estratégico de vigilancia para los grupos armados, sino también como refugio, escondite de bienes y escenario de traiciones.

Corre el año 1913. Luego de una emboscada a un tren federal cerca de Santa Eulalia, un pequeño grupo de revolucionarios comandados por un exmilitar apodado «El Coronel Castañeda», decide subir hasta lo más alto del cerro que domina la capital, no sólo por seguridad, sino con un propósito mayor: esconder un cargamento de monedas de oro y plata fundidas, provenientes del saqueo de una casa de recaudación de impuestos controlada por simpatizantes del régimen porfirista.

Cuentan que el Coronel, acompañado por seis hombres de confianza, ocultó el tesoro entre unas grietas naturales en la parte sur del cerro, cerca de unas formaciones rocosas que los antiguos tarahumaras consideraban sagradas. Para marcar el lugar, grabaron una cruz con un cuchillo militar en una piedra y dejaron una pequeña caja de madera con un derroterodentro de una cueva cercana, la cual sólo podía encontrarse siguiendo el trayecto del sol al amanecer durante el equinoccio de primavera.

Sin embargo, no todos los miembros del grupo compartían el mismo ideal revolucionario. Uno de ellos, Leandro Vizcarra, huyó una semana después y entregó la ubicación del escondite a tropas federales, que intentaron subir el cerro pero fueron repelidos por los locales, quienes ya conocían la historia y habían jurado protegerla. El Coronel Castañeda desapareció poco después; se dice que fue herido y murió en una cueva, mientras otros aseguran que huyó a El Paso, Texas, dejando todo atrás.

El tesoro, hasta el día de hoy, no ha sido recuperado oficialmente. Algunos historiadores aseguran que el derrotero sigue escondido en alguna de las cuevas del cerro, aguardando ser descubierto por alguien que entienda las señales dejadas hace más de cien años.

Y mientras tanto, cada amanecer sobre el cerro Coronel no sólo ilumina la ciudad de Chihuahua, sino también los ecos de una historia donde se mezclan traición, idealismo, codicia y leyenda.