El Tesoro de la Loma de la Cruz: Oro escondido durante la Revolución en Namiquipa

En el municipio de Namiquipa, Chihuahua, uno de los más activos durante la Revolución Mexicana, existe una leyenda local que ha perdurado por generaciones: el entierro de un cargamento de oro perteneciente a un jefe villista, oculto entre los matorrales y veredas de la Loma de la Cruz, al sureste del poblado principal.

La historia se remonta a 1916, cuando las fuerzas de Francisco Villa se replegaban hacia la sierra tras enfrentamientos con tropas constitucionalistas y unidades del ejército estadounidense que lo perseguían tras el ataque a Columbus, Nuevo México. Uno de sus hombres de confianza, identificado en relatos como el teniente Leónides Rascón, transportaba consigo un cargamento compuesto por monedas, lingotes y objetos preciosos confiscados de una casa comercial alemanaen Ciudad Juárez.

Al llegar a las inmediaciones de Namiquipa, el teniente fue advertido de un movimiento militar al sur y optó por cambiar la ruta hacia la Loma de la Cruz, lugar desde el cual se tenía una amplia vista del valle. Allí, según testigos recogidos por cronistas locales, enterraron varios baúles forrados con piel de res bajo un árbol seco, junto a una gran piedra en forma de “muela”.

Una versión del derrotero redactada a mano fue conservada por descendientes de un arriero que participó en la maniobra. En ella puede leerse:

«Donde la loma se tuerce al amanecer y la cruz de piedra se clava en la tierra, camina diez pasos hacia el ocote solo, y allí hallarás la señal marcada con sangre y ceniza.»

El teniente Rascón fue asesinado días después en un enfrentamiento en Santa Ana, y el tesoro nunca fue recuperado oficialmente. Desde entonces, campesinos, buscadores y curiosos han recorrido la zona en busca de pistas. En 1974, un campesino encontró restos de cuero podrido y clavos de hierro, pero no halló ninguna riqueza.

La Loma de la Cruz sigue siendo un punto de referencia en la región, y algunos aseguran que en las madrugadas, puede verse la silueta de un hombre cabalgando entre los árboles, custodiando lo que fue el último tesoro oculto de los dorados de Villa.