El Derrotero Perdido de La Prieta

En las últimas décadas del siglo XVII, cuando los españoles comenzaron a explorar el norte de la Nueva Vizcaya, a espaldas del cerro Coronel ya eran conocidas por los pueblos indígenas como un lugar donde la tierra guardaba metales brillantes y cuevas profundas. Entre esas formaciones se encontraba lo que más tarde sería la mina La Prieta, una red natural de grutas y túneles que, según las crónicas, fue escenario de una historia de ambición, traición y misterio.

En 1690, un grupo de buscadores de plata encabezado por el capitán Rodrigo de Arriaga llegó al paraje donde los rarámuri señalaban la existencia de vetas ricas. Con ayuda de mano de obra indígena, comenzaron a excavar en una gruta inclinada, encontrando filones de gran pureza. El hallazgo fue tan valioso que Arriaga, temiendo que otros mineros reclamaran el terreno, decidió ocultar parte del mineral en un pozo natural, sellándolo con piedras y barro, y elaborando un derrotero secreto con referencias al sol y a un sabino seco en la entrada del arroyo cercano.

El secreto, sin embargo, no duró. Uno de los ayudantes del capitán, Tomás de Villaseñor, traicionó a su jefe para vender la ubicación a comerciantes en Parral. La noche en que planeaba entregar la información, desapareció en la sierra. Los pobladores creyeron que fue asesinado por el propio Arriaga, aunque otros afirman que las grutas lo atraparon en un derrumbe provocado por la humedad.

Con el tiempo, la mina La Prieta fue explotada formalmente, pero la ubicación del pozo de Arriaga nunca se recuperó. Se dice que el derrotero, escrito en un pergamino con tinta ferrosa, quedó en manos de su familia, que lo ocultó en una capilla de Santa Eulalia. Hasta hoy, algunos buscadores han intentado seguir la leyenda del sabino seco y la cueva inclinada, sin éxito.

La historia de La Prieta es una mina que fue refugio indígena, botín de colonizadores y más tarde escenario de luchas revolucionarias, pero que aún guarda, según las creencias locales, un rincón intacto con plata del siglo XVII y las huellas de un capitán que intentó engañar al tiempo.