El tesoro maldito de la Cueva del Diablo, en Cusihuiriachi

En el municipio de Cusihuiriachi, Chihuahua, circula desde hace siglos una leyenda sobre un antiguo tesoro enterradoen una cueva ubicada en lo profundo de la Sierra de la Candelaria, conocido por los lugareños como la Cueva del Diablo. La historia tiene sus orígenes en la época de la Colonia, cuando los españoles explotaban las ricas minas de oro y plata del municipio.

Se cuenta que a finales del siglo XVIII, un grupo de mineros españoles, al verse amenazado por una rebelión indígena, decidió esconder un cargamento de lingotes de oro y monedas dentro de una cueva situada en lo alto de un cañón. Temían que, si regresaban a Cusihuiriachi con el oro, serían emboscados. Enterraron los cofres y sellaron la entrada con piedras. Sin embargo, nadie volvió jamás a recuperarlo, pues días después todos fueron encontrados muertos, supuestamente envenenados con agua de un arroyo.

Desde entonces, la cueva ha sido objeto de obsesión para buscadores de tesoros, aunque varios exploradores han desaparecido o enfermado misteriosamente tras intentar adentrarse en ella. Algunos testimonios aseguran haber visto figuras extrañas al anochecer o haber escuchado voces que advierten que el oro “no debe tocarse”.

En la década de 1930, durante los años posteriores a la Revolución, un general retirado intentó dinamitar la entrada con un grupo de peones. Lograron abrir parte del acceso, pero uno de los hombres murió sepultado por un derrumbe. El general abandonó el proyecto, convencido de que el lugar estaba maldito.

Hoy, la Cueva del Diablo sigue siendo una referencia obligada en los relatos orales de Cusihuiriachi. Algunos aseguran que el tesoro aún está ahí, intacto, custodiado por la historia… y por algo más.