El tesoro del cerro Grande: oro virreinal enterrado tras una emboscada en Santa Eulalia

En las inmediaciones del cerro Grande, ubicado al oriente de la ciudad de Chihuahua, se cuenta una historia que se remonta a la época colonial, cuando la minería de Santa Eulalia vivía uno de sus momentos de mayor auge. Durante el siglo XVIII, las minas extraían grandes cantidades de plata y oro, que eran trasladadas a la capital del virreinato, y más adelante a la Nueva España.

Una de esas caravanas, integrada por soldados, arrieros y un grupo de religiosos, partió de Santa Eulalia con dirección a la villa de Chihuahua. La leyenda cuenta que, al llegar a los alrededores del cerro Grande, fueron emboscados por un grupo de apaches, quienes vigilaban los movimientos de los colonizadores desde las alturas.

Ante el inminente ataque, los soldados decidieron ocultar los cofres cargados con barras de oro, monedas y joyas, enterrándolos cerca de un manantial ubicado en una hondonada del cerro. Cubrieron el lugar con piedras planas y ramas. La mayoría de los integrantes de la caravana murieron en el enfrentamiento, y sólo un joven novicio logró escapar y contar lo ocurrido en la villa.

Aunque algunos intentaron regresar días después al sitio, no encontraron el punto exacto. Con el paso de los años, la historia fue considerada leyenda, pero con el crecimiento de la ciudad y las exploraciones urbanas recientes, algunos buscadores han asegurado haber detectado anomalías con detectores de metales en esa zona, sin que se confirme oficialmente el hallazgo.

Pese a los incendios forestales y el crecimiento habitacional cercano, el cerro Grande conserva amplias zonas sin explorar. Muchos creen que, bajo sus piedras, aún permanece el tesoro virreinal, custodiado por el silencio del tiempo y las historias no contadas de quienes ahí murieron.